Hoy no es un día más. Hoy miro hacia atrás y veo tres décadas de una aventura que comenzó con una maleta llena de sueños y la firme convicción de que la comunicación podía transformar el mundo de los negocios. Hace 30 años, un 2 de enero, entraba por la puerta de lo que era J.A. Llorente & O. Cuenca, a lo que entonces era un proyecto valiente y hoy es LLYC, una firma global que no ha dejado de reinventarse. Nunca me imaginé que estaría escribiendo esto 30 años después. Ni siquiera tenía idea de que era una consultora de comunicación.
Si tuviera que definirme, más allá de los títulos de Partner o Global CEO, me definiría como emprendedor. Mi trayectoria no ha sido lineal; ha sido un mapa de conquistas personales y profesionales. He tenido el privilegio de vivir en Madrid, donde nací. Luego en Buenos Aires, Lima, Bogotá, Ciudad de México y ahora en Miami, siempre con la misión de abrir operaciones de LLYC, de plantar nuestra semilla en tierra nueva y de entender que el éxito no se hereda, se construye cada mañana, cada mes, cada año.
José Antonio: el mentor, el socio, el amigo
Es imposible narrar estos 30 años sin hablar de él. José Antonio Llorente no solo fue mi jefe; fue el mentor que vio en mí capacidades que aún no conocía, el socio con el que compartí derrotas y victorias, y, por encima de todo, mi gran amigo durante todo este tiempo.
Él me enseñó que la consultoría no consiste en dar consejos, sino en asumir los problemas del cliente como propios. Su partida nos dejó un vacío inmenso, pero también una responsabilidad: honrar su legado, manteniendo viva esa llama de inconformismo y excelencia que nos trajo hasta aquí. Cada vez que abro una oficina o tomo una decisión estratégica, hay un eco de su sabiduría que me guía con seguridad.
Un sector en metamorfosis: de la nota de prensa a la IA
He visto cómo nuestra profesión pasó de las máquinas de escribir y los faxes a la inteligencia artificial y al deep learning. Ya no somos solo consultores de comunicación; somos arquitectos de la confianza y el crecimiento de la reputación. El sector de Corporate Affairs y Marketing vive una transformación sin precedentes donde la tecnología no es una herramienta, sino el lenguaje en el que se escribe el futuro.
Para celebrar este aniversario, quiero compartir con todos vosotros —especialmente con mis queridos LLYCers— 30 aprendizajes que he acumulado en este viaje.
30 Aprendizajes de Management tras 30 años en la vanguardia
Sobre la visión y el propósito:
- Emprender es una actitud, no un cargo: puedes ser emprendedor en tu propia empresa cada día.
- El cliente no siempre tiene la razón, pero siempre tiene un desafío: nuestro trabajo es descifrarlo, no solo obedecer.
- La cultura se desayuna a la estrategia: Si no cuidas el alma de la firma, los números no se sostendrán, aunque ser una compañía cotizada es otra liga.
- La curiosidad es el activo más valioso: el día en que dejes de preguntar «por qué», habrás empezado a retirarte.
- Los valores no se negocian: en los momentos de crisis, tus principios son tu única brújula.
Sobre el liderazgo y el talento:
- Contrata a personas mejores que tú: el verdadero líder sabe rodearse de gigantes. Yo tengo la suerte de contar con muchos y los mejores profesionales a mi lado.
- La vulnerabilidad es una fortaleza: decir «no lo sé» abre puertas a la colaboración que la soberbia cierra.
- Escuchar es más difícil que hablar: Y mucho más rentable en el largo plazo.JALL lo tenía claro.
- El talento no tiene geografía: Mis años en Latam me enseñaron que la brillantez no entiende de fronteras.
- Liderar es servir: No estás arriba para que te vean, estás ahí para que los demás lleguen más alto, demostrando con tu ejemplo que es lo que hay que hacer.
Sobre la expansión y el crecimiento:
- Para abrir un mercado, hay que caminar por sus calles: no se lidera un país desde una hoja de Excel en Madrid. Hay que saber de pisco, tequila, cachaza, bourbon y vino tinto.
- El error es parte del proceso: si no has fallado al abrir una operación, es que no has arriesgado lo suficiente.
- La adaptabilidad es supervivencia: Buenos Aires no es Ciudad de México. Entender el contexto local es el 80% del éxito.
- La velocidad es importante, pero la dirección es vital: es mejor ir despacio hacia el lugar correcto que correr hacia el abismo.
- Las alianzas se basan en la confianza, no solo en contratos: Un socio es alguien que está contigo cuando las cosas van mal. Cuánto he aprendido de esto.
Sobre la tecnología y el futuro:
- La IA no sustituirá al consultor, pero el consultor que use IA sustituirá al que no lo haga.
- Los datos cuentan historias, pero las personas toman decisiones: nunca pierdas el factor humano en el análisis.
- La innovación no es una opción, es una obligación: Si te sientes cómodo, es que vas por el camino equivocado.
- La tecnología debe humanizar la comunicación, no robotizarla.
- El marketing y los Corporate Affairs son hoy dos caras de la misma moneda. Los momentos de la verdad de nuestros clientes son nuestro objetivo.
Sobre la resiliencia y la gestión personal:
- La paciencia es una virtud estratégica: los grandes legados no se construyen en un trimestre.
- El entusiasmo es contagioso: si tú no crees en el proyecto, nadie más lo hará. Pon pasión en todo lo que hagas.
- La salud mental importa: un CEO agotado es un peligro para su organización.
- Aprende a delegar para poder soñar: Si estás en los detalles de todo, no estás en el futuro de nada. Esto es muy difícil de conseguir.
- La gratitud es el mejor cierre de jornada: da las gracias a quienes hacen que el éxito sea posible. Mucho tiempo me la pasé quejándome de todo.
Sobre el legado y LLYC:
- Somos custodios de una marca, no sus dueños.
- El éxito pasado no garantiza el futuro: hay que ganarse el liderazgo cada mañana.
- Formar a tu sucesor es tu mayor responsabilidad.
- La audacia siempre tiene premio: José Antonio decía siempre que «quien no arriesga, no gana».
- Lo mejor está por llegar: Estos 30 años son solo el prólogo de lo que LLYC logrará.
Un mensaje a los LLYCers
A todos los que formáis parte de esta compañía: no tengáis miedo a la tecnología ni a los cambios que vienen. LLYC nació para desafiar el statu quo. Somos una firma de valientes, de inconformistas, de personas que entienden que en la intersección entre la tecnología y la creatividad es donde ocurre la magia.
Os invito a seguir liderando, a seguir siendo esos emprendedores que nuestra industria necesita. Gracias por acompañarme en este viaje de 30 años. Mi maleta sigue lista para el próximo desafío.
Por otros 30 años de audacia, amistad y éxito. Work hard, play hard.