Hace unos días tuve la oportunidad de participar en la 2025 Page Annual Conference. Este año, el lema lo decía todo: Being Agile in a Fragile World. Y confieso que pocas veces una frase me había parecido tan pertinente para describir el tiempo que estamos viviendo: no es solo un eslogan, es el diagnóstico preciso y urgente de un entorno que nos exige la máxima responsabilidad como líderes.
La agilidad, y lo confirmo tras 30 años de experiencia y ahora al frente de una multinacional, no es velocidad de reacción. Es una disciplina estratégica. Significa sostener una visión de largo plazo mientras tomamos decisiones tácticas en el corto. Es resiliencia con propósito.
Las conversaciones en Page lo confirmaron: la agilidad no es una soft skill, es el motor de un liderazgo transformador, que no se aferra a lo que funcionó ayer, sino que aprende, evoluciona y se atreve a probar caminos distintos.
En una profesión como la nuestra, este es el verdadero núcleo de lo que aportamos. Hoy las empresas se enfrentan a desafíos sistémicos, complejos e inevitables. En este contexto, la Comunicación, y el liderazgo que la acompaña, no puede limitarse a reaccionar. Nuestro papel es ser la base de la confianza, ayudar a las organizaciones a moverse en entornos vulnerables y construir narrativas sólidas para procesos de cambio que, casi siempre, se escriben en tiempo real.
Por eso, creo firmemente que liderar con agilidad es aceptar la incomodidad de la ambigüedad. No se trata de ofrecer respuestas, sino de crear el marco en el que los equipos se sientan seguros para hacer preguntas difíciles y explorar nuevos caminos. Solo así es posible mantener la confianza de los stakeholders incluso en medio de la tormenta. Ese es el reto. Y para nosotros en LLYC, también una obligación estratégica.
Y finalmente, más allá de las ponencias, lo más valioso de Page Annual Conference es la inteligencia colectiva que se genera. Me reafirmo en la importancia de dedicar tiempo a foros de este nivel. El diálogo riguroso entre pares globales no solo nos inspira, sino que nos dota de la claridad y la visión de 360 grados, esenciales para tomar decisiones de impacto en un entorno tan volátil como el actual.