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Cuando José Antonio Llorente fundó LLYC en 1995, la consultoría de comunicación era, en gran medida, una disciplina centrada en la gestión de relaciones con medios y la construcción de relatos corporativos. He tenido la oportunidad de ser testigo y partícipe de la evolución de nuestra firma desde sus orígenes y, tras tres décadas de trayectoria, hoy nos encontramos en un punto de inflexión. Como reflexionaba recientemente en una entrevista con Primera Página, la profesión ha dejado de ser una herramienta táctica para convertirse en una función estratégica central para cualquier organización.

El valor de la anticipación en la era del dato

La mayor revolución que hemos experimentado no es solo el acceso a la tecnología, sino el cambio de propósito que esta facilita. Antes, nuestro trabajo consistía en reaccionar ante los acontecimientos. Hoy, el uso avanzado de la Inteligencia Artificial y el análisis masivo de datos nos permite ofrecer predictibilidad.

En LLYC hemos apostado por integrar estas soluciones para ayudar a nuestros clientes a anticipar riesgos y detectar oportunidades antes de que se manifiesten en el entorno público. No obstante, la tecnología es solo un habilitador; el verdadero valor diferencial para un líder en 2026 sigue siendo la capacidad de tomar decisiones críticas basadas en esa inteligencia, protegiendo siempre la viabilidad del negocio.

La comunicación como eje de integridad corporativa

Existe una idea que guía nuestra visión actual: el desplazamiento de lo superficial hacia lo sustancial. En un entorno de hipertransparencia, ya no hay margen para una comunicación que no esté alineada con la realidad operativa de la compañía.

Como suelo señalar, vivimos en el mundo de la ética, no de la estética. La reputación no se sostiene sobre campañas de imagen, sino sobre la gestión honesta de las expectativas y la solidez ética de las actuaciones corporativas. En este sentido, la comunicación ha pasado a formar parte del «sistema inmunológico» de las empresas, velando por su legitimidad ante todos sus grupos de interés.

El factor humano ante el desafío tecnológico

A medida que nuestra expansión internacional nos lleva a operar en mercados tan diversos como Estados Unidos, Europa y Latinoamérica, confirmo una constante: la digitalización potencia nuestro alcance, pero es el criterio humano el que otorga autoridad.

No concebimos una adopción tecnológica que prescinda del pensamiento crítico. Al contrario, cuanta más capacidad de análisis automatizado tenemos, más relevante es la capacidad de los profesionales para interpretar esos datos con honestidad y rigor. Liderar en este contexto no es poseer todas las herramientas, sino saber utilizarlas para construir un futuro sólido, basado en la transparencia y la excelencia estratégica.

Al final, la clave es entender que en un mundo hiperconectado, el silencio no es una opción rentable. Todas las organizaciones necesitan hoy una estrategia de comunicación y marketing que vaya a la raíz de los problemas. Ya no basta con reaccionar al cambio. Ahí es donde LLYC encuentra su sentido: acompañando a los negocios a superar con éxito sus momentos de la verdad, transformando la predictibilidad de los datos en confianza y la incertidumbre en una oportunidad de crecimiento.

👉 Si os apetece profundizar un poco más en estas ideas, os dejo aquí el enlace a la entrevista completa en Primera Página.

Alejandro Romero

SOCIO Y CEO GLOBAL EN LLYC Experto en comunicación corporativa financiera, comunicación de crisis, litigios, marketing, comunicación Online y consultoría estratégica.