La semana pasada volví junto con mis 34 socios y socias a Madrid, al lugar donde empezó todo hace ya tres décadas. Y, aunque los años pasan, hay algo que no cambia: la sensación de estar construyendo algo que trasciende lo profesional.
Cada Reunión de Socios es un momento para hacer una pausa y pensar hacia dónde vamos. Pero esta vez, además, fue una oportunidad para reafirmar cómo queremos llegar. Tres días de conversaciones, trabajo y decisiones que nos recuerdan que el futuro no se improvisa: se planifica y se construye, siempre juntos.
En 2007, José Antonio Llorente tuvo una idea poderosa: abrir el liderazgo de la compañía a las personas que la estaban haciendo posible. De ahí nació nuestro modelo de socios. Un modelo que, más que una estructura, es una filosofía de confianza, esfuerzo compartido y visión colectiva. Y que, con el paso del tiempo, se ha convertido en una de las grandes razones por las que seguimos creciendo. Porque el liderazgo no se hereda, se comparte. Y cuando las personas sienten que el proyecto también les pertenece, lo defienden, lo transforman y lo empujan hacia adelante.
Esta edición tuvo un significado especial. No solo porque celebramos 30 años de historia, sino porque pusimos las bases del Plan Estratégico 2026–2028, el siguiente capítulo de nuestra evolución. Un plan que mira al futuro con la ambición que siempre nos ha definido: anticipar, conectar e innovar.
Pero, sobre todo, un plan que refuerza lo que más nos diferencia: nuestra cultura. Esa forma de trabajar que mezcla rigor con entusiasmo, estrategia con propósito y, sobre todo, confianza con colaboración.
Cada vez estoy más convencido de que el crecimiento sostenible no depende solo de la visión o del negocio, sino también de la energía colectiva. De esa combinación de talento, diálogo y compromiso que se siente cuando compartes una sala con personas que creen en lo mismo que tú.
También fue muy emocionante celebrar los 30 años de LLYC en Forbes House y poder compartir, conectar y brindar con tantos clientes, autoridades y amigos que nos habéis acompañado en este camino.
Nuestro propósito sigue más vivo que nunca: contribuir a la creación de valor para el negocio de nuestros clientes y su impacto en la sociedad.
Por eso esta reunión no fue solo una cita en la agenda, sino un recordatorio: seguimos siendo una compañía que avanza desde dentro, que cree en el liderazgo compartido y que se construye sobre la confianza. Y eso, al final, es lo que marca la diferencia.

